La Supervia

(map by OHL)

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La piel siente el calor de millones de tubos de escape, motas de polvo giran hacia las mejillas al pasar de ruedas, los oídos oyen la débil música de algún radio de coche y gritos de las calles, los cláxones suenan y los motores de camiones y helicópteros zumban. El olor a humo de cigarro se mezcla con el de grasa quemada y contaminación, la lengua prueba el seco aire de la tarde. Estamos caminando al lado del Anillo Periférico, una inmensa carretera de dos niveles que ruge con tráfico. Nos conduce a lo que será una extensión de 5.3km de acero y hormigón, la Supervía Sur-Poniente, el reciente proyecto urbano de la Ciudad de México que está actualmente en construcción. Esta vialidad partirá la vecindad de San Jerónimo a la mitad convirtiendo lo que es una avenida alineada por árboles en una autopista de alta velocidad, cortará su camino a través del tradicional y densamente poblado pueblo de La Malinche, de donde ya se ha demolido una gran sección, causando el desplazamiento de cientos de habitantes, antes de alcanzar La Loma, un Área Natural Protegida. Después el camino se convertirá en dos túneles, excavando a través de la colina para emerger por el otro lado, cruzando sobre Avenida Las Torres. Finalmente, trazando su osada línea en el paisaje  al tender un puente sobre la Barranca de Tarango, la única barranca al poniente de la ciudad, llegará al distrito financiero y zona residencial de alto costo de Santa Fe, descansando sobre las remotas colinas del borde suroeste de la ciudad.

La Supervía Sur-Poniente proporciona el marco de Flesh & Concrete, exposición que explora el impacto de esta nueva carretera no sólo como un medio de transporte sino también como un símbolo de modernidad y progreso – herramienta que demuestra voluntad política y capacidad financiera. La Supervía es apenas uno de muchos otros mega-proyectos de infraestructura construidos alrededor del mundo, mientras las ciudades compiten una con otra por la longitud de sus puentes, la altura de sus rascacielos, el renombre de sus bienales, y la capacidad de la su fibra-óptica en un ciclo implacablemente repetido de modernización competitiva. Este es un proceso global inexorable presentado como necesario para la supervivencia y prosperidad de la población general de cada ciudad, mientras que en cada instancia sirve a los intereses de actores políticos y financieros específicos. El título de la exposición, Flesh & Concrete (Carne y Concreto), se refiere a la ambición por despertar una conciencia material y corpórea sobre las consecuencias de estos proyectos, por alcanzar la realidad concreta debajo de sus brillantes imágenes promocionales. Se refiere a los efectos que la construcción de carretera hace en la tierra, perceptibles a cuerpos sensorios – al cuerpo urbano, así como al cuerpo de cada persona que habita este paisaje concreto.

Skin feels the heat from millions of exhaust pipes, dust specks whirl from the passing wheels onto cheeks, ears hear the faint music from some car radio and shouts from the streets, cars are beeping and the engines of trucks and helicopters hum, the smell of cigarette smoke mixes with burnt fat and pollution, and the tongue tastes the dry evening air. We are walking next to the Periferico ring road, an immense two-level highway roaring with traffic. It leads us to what will be a 5.3km stretch of steel and concrete, the Supervia Sur-Poniente highway, Mexico City’s recent urban highway project, currently under construction. The road will split the neighborhood of San Jeronimo in half, turning what is a tree-lined avenue into a high-speed expressway. From here it will cut its way through the dense traditional pueblo of La Malinche, a large section of which has already been demolished, causing the displacement of hundreds of inhabitants, before reaching La Loma, an environmentally protected park. Then the road will turn into two tunnels, digging through the hill  to emerge on the other side, and crossing over Avenida Las Torres. Finally, tracing its bold line on the landscape as it bridges the gorges of the large Barranca Tarango protected natural area, it will arrive at the high-income residential and financial district of Santa Fe, resting upon the remote hills of the South West edge of the city.

The Supervia Sur-Poniente highway provides the setting of the exhibition Flesh & Concrete and explores the impact of this new highway not just as a means of transportation, but also as a symbol of progress and modernity – a tool for demonstrating political will and financial capacity. The Supervia is just one of so many infrastructure mega-projects built the world over, as cities compete with one another over the length of their bridges, the height of their skyscrapers, the popularity of their biennials, and the capacity of their fiber-optics in a relentlessly repeated cycle of competitive modernization. It is an inexorable global process presented as being necessary for the survival and prosperity of the general population of each city, while in every instance serving the interests of specific political and financial actors. The exhibitions title, Flesh & Concrete, refers to an ambition to awaken a bodily and material awareness of the consequences of these projects, to reach the concrete reality beneath their glossy promotional images. It refers to the effects of the highway construction as felt on the ground by sensing bodies – the urban body, as well as the body of every one of the people inhabiting this concrete landscape.

The Supervia Sur-Poniente is currently under construction through a partnership between the companies COPRI and OHL and the Gobierno Distrito Federal.